
9
Notas
8
Acordes
1
Perfumista
Seville a l'Aube de L'Artisan Parfumeur es una fragancia Oriental Floral para mujeres y hombres. Seville a l'Aube fue lanzada en 2012. La nariz detrás de esta fragancia es Bertrand Duchaufour. Las notas de salida son Petit Grain y Flor de Azahar; las notas de corazón son Flor de Azahar, Cera de Abeja, Lavanda, Tabaco y Jazmín; las notas de base son Bencina y Olíbano. La historia detrás de la fragancia, del libro The Perfume Lover de Denyse Beaulieu: "Estoy en Sevilla, de pie bajo un naranjo amargo en plena floración en los brazos de Román, el chico español vestido de negro que aún no es mi amante. Desde el atardecer, hemos estado viendo a las hermandades religiosas con sus capuchas puntiagudas y hábitos atravesar la vieja ciudad mora en la estela de flotadores de madera dorada que llevan estatuas de Cristo y la Virgen María. Esta es la Madrugada, la noche más larga de la Semana Santa, y toda la ciudad se ha volcado a las calles: las procesiones continuarán hasta que el cielo del amanecer esté rayado con golondrinas cazadoras. En la pequeña plaza encalada frente a la iglesia, emanaciones de colonia de lavanda suben de los cuerpos apretujados. Mientras los acólitos balancean sus incensarios, nubes sofocantes de resinas crepitantes –el mensaje milenario de la humanidad a los dioses– atraviesan el olor graso y meloso de las velas de cera de abeja de los penitentes. Bajo el terciopelo plateado y bordado de su dosel, la Virgen, con lágrimas de cristal en la mejilla, inclina la cabeza hacia los lirios blancos picantes y los claveles que caen en cascada de su flotador. Está siendo llevada a los remolinos dorados de una capilla barroca, maniobrada suavemente dentro y fuera, dentro y fuera, dentro y fuera –dicen que los portadores se excitan mientras lo hacen– mientras la mano de Román baja por mi combinación de encaje negro y sube por mi muslo para enredarse con las correas de mi liguero. Su aliento en mi cuello huele a tabaco rubio y al vino de manzanilla que hemos estado bebiendo toda la noche –aquí en Sevilla, la Semana Santa es una celebración pagana: la resurrección es una conclusión inevitable y no hay necesidad de llorar o arrepentirse. Mientras la multitud se desplaza para captar un último vistazo del flotador antes de que las puertas de la capilla se cierren detrás de él, la iglesia exhala una ráfaga fría de piedra antigua. Estoy en el corazón pulsante y de oro fundido de Sevilla, sumergida en su carne fragante, y no hay necesidad de que Román me lleve a la cama al amanecer: ya me ha dado la noche."
Desde la apertura hasta el fondo, intensidad basada en votaciones de la comunidad.